Portafolios Frente a las Evaluaciones Convencionales
Los portafolios frente a las evaluaciones convencionales ofrecen una evaluación participativa, entre el profesorado y el alumnado en base a un contenido, y no lideradas solo por el docente (Barberá, 1997).
En este tipo de evaluaciones el alumno es participe de su propio proceso de aprendizaje, reflexiona y entiende lo que ha aprendido a lo largo de el, es monitorizado por el profesor de forma que puedan introducirse cambios y mejoras durante el mismo. Pese a que la evaluación por portafolios mantiene en todos los contextos una misma esencia y fundamentación, no existe una única práctica evaluativa; de modo que la composición, objetivos y seguimiento de un portafolio pueden variar de unos contextos a otros (López Frías y Hinojosa Kleen, 2000).
Con relación al seguimiento puede adoptar un carácter más formativo o más sumativo.
Carácter Sumativo del Portafolio: El estudiante recibe asistencia en la elaboración procedimental del portafolio y especialmente en lo que respecta a la selección de los trabajos que se consideran relevantes, para su presentación y valoración al término del proceso de aprendizaje.
Carácter Formativo del Portafolio: Se centra en el seguimiento del proceso y en revisiones para su retroalimentación por parte del docente o acompañado de auto evaluaciones de los alumnos. La composición del portafolio puede ser de tipo más abierto o de tipo más prescriptivo, como un determinado número de trabajos y de unas determinadas características (López Frías y Hinojosa Kleen, 2000).